Las dos caras de Japón en Mishima y Oé

Aunque no pertenecen a la misma generación, tanto Yukio Mishima como Kenzaburo Oé vivieron los trágicos sucesos de la historia de Japón en el siglo XX. Sin embargo, no pueden ser dos personas más diferentes. Mishima era conservador y nacionalista mientras que Oé es pacifista y antinacionalista. Estos dos modelos de hombres representan las dos líneas de pensamiento que nacieron en Japón aquel día que el comodoro Perry acabó con el aislamiento japonés.

Mishima era un conocedor de la cultura occidental, como muestra esta imitación del martirio de San Sebastián. Pero eso no le impidió caer en un fanatismo nacionalista japonés extremo. Su caso es muy semejante al de Takamura, que empezó despreciando todo lo japonés y alabando lo occidental y terminó convertido en un ultranacionalista.

Mishima, parecería representar la esencia japonesa y antioccidental. El mejor ejemplo que de esto tenemos es la Proclama del 25 de Noviembre, el discurso que dio a los soldados del cuartel en el que entró para provocar una sublevación militar. La proclama se caracteriza por rasgos fascistas como rechazo a la Constitución, a la democracia, a los políticos, a la economía de libre mercado, así como nostalgia por el pasado imperial de Japón, odio a los Estados Unidos y a los partidos comunistas. El broche de este esencialismo japonés de Mishima sería su propia muerte, haciéndose el seppuku al estilo de los antiguos samuráis.

En el otro extremo se situaría Kenzaburo Oé, universalista tal y como él se define:

“Si me califican de izquierdas porque defiendo una apertura universalista de Japón, no sólo no me molesta, sino que lo asumo encantado. Estoy contra todos los nacionalismos. Quiero desempeñar este papel que sirva para universalizar a la nación. Lo peor para Japón es enquistarse en su nacionalismo. No sirve para nada. No ofrece ninguna esperanza de futuro para el país”

Oé siempre ha estado muy interesado por la cultura occidental, especialmente por la francesa, pero también por la española. En sus ensayos literarios menciona habitualmente a escritores como Rabelais, Balzac y, especialmente, a Sartre, al que admira y cuya obra fue objeto de su tesis universitaria. Está también familiarizado con la obra de Dante, Poe, Eliot, Faulkner y la sueca Selma Lagerlof,

En 1972, Oé ajustó cuentas desde un punto de vista literario, con Mishima, al publicar la novela The Day He Shall Wipe My Tears Away, en la que imagina que Mishima sobrevivió al seppuku y, al salir de la cárcel treinta años después, funda una secta milenarista.

Curiosamente, Mishima declaro en una ocasión:

“La cúspide de la literatura japonesa actual hay que buscarla en Kenzaburo Oé”.

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