Kenzaburo Oé, breve semblanza

大江 健三郎, Ōe Kenzaburō, su nombre en japonés

Kenzaburo Oé nació en 1935, cuando la agresiva militarización del estado inhabilitaba la creación literaria y los tinteros se usaban para cantar loas de soldados y victorias. El gobierno estaba controlado por los militares y Japón entraba en una época oscura. Kenzaburo pasó su infancia en una aldea montañosa llamada Ose en la isla de Shikoku, que bien podría ser la pequeña y aislada aldea de su novela La presa.

En esta década, Japón comienza a invadir países en su política de crear una gran Asia, lo que luego llevaría al país a participar en la II Guerra Mundial. Ya adulto, Oé definirá esta guerra como “guerra de invasión nipona”.  Durante la guerra, junto con los escritores del régimen, otras voces comenzaron a oírse. Tanizaki publicó por entregas Las hermanas Makioka en 1943, que fue interrumpida por la censura y sólo pudo ser completada cuando terminó la guerra.

En 1944 el padre de Oé muere. En el verano del siguiente año, su madre vio un fuerte resplandor que provenía de 100 millas de distancia. En ese instante, cerca de 120.000 personas perdieron la vida en Hiroshima. El ataque nuclear de Estados Unidos provocó la rendición de Japón.

El 15 de agosto de 1945 el emperador Hirohito anuncia a su pueblo que no es un Dios. Oé tenía diez años, pero recuerda el shock que le produjo oír por la radio a un dios vivo que anunciaba que ya no era dios. Su inocencia se perdió en ese instante y sus valores dieron un vuelco. Esto parece dar la razón a quienes, desde la restauración del Imperio, querían mantener alejado al emperador, casi oculto: resulta difícil mantener la imagen de un dios vivo que habla por la radio.

Hoy en día la postura de Oé hacia la figura del emperador es bastante crítica. De hecho, rechazó la Orden del Mérito porque es un premio que concede el emperador.

La ocupación

Durante la posguerra, Kenzaburó Oé se fue a Tokio. Estudió literatura francesa, en parte porque consideraba a los norteamericanos enemigos. Era la época de la ocupación. El general Douglas McArthur tenía el control de Japón, aunque mantuvo al emperador para garantizar la estabilidad. Es una época de extraordinaria actividad literaria, también para Oé, que en 1958, Oé obtuvo el premio Akutagawa por su narración La presa.

La recuperación

Poco a poco, Japón se recupera de los estragos de la guerra. En 1960, Oé conoce a Mao a quien admira: “I was proud of his being Asian”. También se casa con Yukari.

Pero es 1963 el año crucial en la vida de Oé: nace su hijo Hikari (Luz) con una hidrocefalia que le causa graves problemas en el cerebro. Aunque les aconsejaron abandonar al bebé, él y su mujer decidieron educarlo. Ese mismo año viajó a Hiroshima para conocer los efectos de la bomba atómica y entrevistar a los supervivientes.

Como miembro de la generación perdida de la posguerra, Oé ha mantenido una clara postura política, muy crítica con cualquier atisbo de militarismo japonés, lo que le ha supuesto bastantes problemas en su país. En 1994 recibió el premio Nobel de literatura, por lo que se convirtió en un autor de alcance universal. Aunque de vez en cuando amenaza con escribir su último libro, sigue publicando con intervalos que él llama etapas de aprendizaje.

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